La leyenda de Chicuate Grande y Chicuate Chico es uno de los mitos mas popularizados de toda la región, una misteriosa ciudad perdida que alberga inmunerables relatos de gente antigua, relatos reales que han sido divulgados de generación en generación, fantasía o realidad, folcklore o simplemente un antigua ciudad del incanato que se ubicó en nuestro distrito y que atrae la curiosidad de muchos.
Existen evidencias desde 1777 en títulos y documentos coloniales, el pueblo y tierras de San Juan de Chicuate como pertenecientes desde tiempos inmemoriales a los caciques de indios don Tomás de Palacios y don Francisco Labán, tierras que comprendía la cordillera de Chicuate por el sur hasta el Cerro Collona en el límite con Tabaconas abarcando lo que hoy se conoce como el cerro de las Chinguelas, a ambos lados del camino real del Carmen de la Frontera a Sapalache el río Samaniego, el río Blanco, quebradas de los Rosarios, quebradas de las Amatistas, colindando con Chimara, por el este el cerro del Horcón y la quebrada de Gramalotal.
Estos parajes solitarios por mucho tiempo, hoy algo poblados, guardan la leyenda de San Juan de Chicuate. Narra que en el siglo XIX vivían en el caserío de Cajas dos “sordo mudos” que continuamente traían apreciables cantidades de oro y contaban que lo traían del sitio en donde estaba encantado el antiguo y riquísimo pueblo de Chicuate, allí existía una gran laguna cuyas vertientes arrastraban pepitas de oro. La codicia y la envidia, movieron a muchos seguir ocultamente a los sordos mudos para descubrir tan extraordinario tesoro, pero fue en vano, porque sólo consiguieron ir tras ellos hasta las puertas de mógica, formadas por dos peñas que casi se juntan en forma de arco, desde ahí empezaba la senda que conducía a la aurífera laguna y lugar en donde estaba encantado el pueblo de Chicuate, pero de una manera misteriosa los sordos mudos desaparecían envueltos en la espesa neblina, los mudos habían heredado el secreto de sus abuelos que conocieron a una pastora que había escapado de quedar encantada por estar pastando sus ganados al momento en que se produjo el encantamiento de Chicuate.
La pastora contaba que en los primeros años de la conquista española, Chicuate fue un pueblo precolombino, fue muy grande, muy adelantado y primoroso. Construido por los incas y en el cual se establecieron los españoles, En el templo, en los edificios públicos, en las casas resplandecía el oro que abundaba por doquiera, vasos, vajillas artefactos eran de oro, los chicuateros vivían en la opulencia, a tal punto que se olvidaron de Dios y se dedicaron a una corrupción como Sodoma y Gomorra pero llegaron los años que precedieron al encantamiento, raras cosas se vieron, los domingos amanecían montones de tierra, en el templo, en los edificios y en las casas y cuanto más se barría más tierra volvía a amontonarse. Los chicuateros presintiendo un castigo del cielo, acudieron al glorioso patrón San Pedro, pidiéndole su intersección ante el Maestro Divino, su venerada imagen comenzó a recorrer los campos en procesión, pero ya era tarde, decretado estaba el encantamiento del pueblo de Chicuate. Un viernes a media noche se oyeron ruidos profundos bajo tierra, corrieron vientos tempestuosos, se escucharon lúgubres tañidos de campanas y luego un terremoto se tragó al pueblo y vomitó en su lugar una laguna inmensa, desde entonces los viernes, en horas de medianoche, hóyense repiques de campanas, se ven emerger del fondo de la laguna toros bravos que tienen los cuernos revestidos de achupallas, y cuando algún mortal quiere acercase por esos parajes todo desparece envuelto en espesa neblina. Nota curiosa en la Iglesia Matriz de Huancabamba se veneran dos imágenes “San Pedro Chicuatero y la Virgen de Lourdes Chicuatera, que según la tradición se salvaron del encantamiento porque estaban recorriendo las comunidades.

Relatos de algunos pobladores:
En el caserio de Pingula, tierras cercanas al cerro de Chicuate Grande, vivieron 2 hermanos, Jose Maria Huayama Morante y Genaro Huayama Morante de 83 años (1875-1958); ellos fueron dueños de esas tierras y palpitaron en carne propia algunas anécdotas reales que fueron divulgando entre sus descendientes.
En dichas tierras acostumbraban a dejar el ganado 'ocioso' (vacas que no tenian cria y toros que no estaban preparados para trabajar) y contaban que para sacar el ganado de esa zona tenian que 'pagarle al cerro', es decir preparar rituales en donde se roceaba jugo de lima, agua florida y algunos perfumes finos. Relataban que los animales no querian caminar y que luego de estos rituales al cerro recien podian sacarlos.
Estos hermanos también relataban que sus ancestros les contaron que en el Cerro de Chicuate Grande y Chicuate Chico existía una ciudad muy grande y preciosa, que la gente de los cacerios aledaños iban a comprar pan caliente muy delicioso, y que un día esa ciudad desapareció como si se la hubiera tragado la tierra, luego de este evento argumentan que nacieron lagunas medicinales y encantadas, de ahi las famosas lagunas de las Huaringas, entre las que tenemos la Laguna del Shimbe, Laguna Negra, laguna del Toro, Laguna de la Estrella, entre otras; cuentan también que lo único que quedó de esa ciudad fue la Campana de la iglesia y el santito de San Pedro, los cuales aun permanecen en la ciudad de Huancabamba.
Cuentan que en épocas de sequía, la gente se preocupaba por la falta de lluvia asi que solicitan al sacerdote de la iglesia de Huancabamba les permitiera llevan en andas el santito de San Pedro hacia el cerro de Chicuate para pedirle que lloviera, cuentan como anécdota real que para llevarlo fue muy liviano solo se necesitaron cuatro hombres, pero para regresarlo a Huancabamba cuentan que necesitaron más de 10 hombres pues el santo pesaba demasiado, era como si el santo se resistiera a dejar el cerro pues él pertenecia a esa antigua iglesia. Luego de ello las lluvias regresaban y podian sembrar nuevamente.
Para viajar hacia la zona del Carmen (La Provincia) existían algunos caminos de herradura empleados por algunos viajeros para ir hacia esa zona rica en cultivos de cafe , algunos de estos viajeros contaban que si les tocaba pasar el cerro de madrugada escuchaban cantar gallos desde desde lo lejos del cerro de Chicuate.
(Por: Sra. Santos Alberca Guerrero).








Comentarios
MÍO Y CONNACIÓNAL NUESTRO SE DIGNE BRINDAR UNOS MINUTOS DE SU VALIOSO TIEMPO,
LE AGRADESCO, DESDE LO PROFUNDO DE MI CORAZÓN DE ANCESTROS HUANCABAMBINOS, YO
NACÍ EN PIURA - CASTILLA, EN LA CALLE LIBERTAD, POR LA BOTICA MACALUPÚ, CASI FRENTE A
LOS BIGNOLOS. ACTUALMENTE VIVO Y RADICO EN BARCELONA - ESPAÑA.
un abrazo
Alberto Jimenez Alberca
ME HARÍAN GRANDE FAVOR SI ME DIJERAN POR QUE ESE
NOMBRE DE CERRO LAS CHINGUELAS ?, GRACIAS DESDE BARCELONA ESPAÑA.
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